Maktub
"Tal vez mi destino sea sólo poseerte por psique y no por eros." Había bordeado esta parte de la realidad, el punto del tiempo y el instante de la vida en que te toca hablar con el destino. Interrogantes con respuestas que se van tejiendo, largamente, en pensamientos que se pierden en el ocaso. Todas las culturas, religiones y credos quedan absortos al explicar la paradoja del destino, la predestinación o el juego estratégico empleado por un ser superior desde otro plano. ¿Será que todo estaba dicho ya? ¿Declarado cada respiro, parlamento y emoción en toda circunstancia a vivir? ¿O que nuestras decisiones no sirven de nada porque los sucesos son inevitables? entonces ¿Cómo saber si evitamos o provocamos los eventos de nuestra vida, si ya está predeterminado? ¿Cómo anular el error o sacramentar el acierto? ¿De verdad vencemos o perdemos? Esto es invitar a las Moiras a comer para descifrar cómo controlar el hilo de la existencia. Es imitar a Cloto al hilar y a Láquesis medi...