La Traviesa
"El poeta del Siglo de Oro español la nombró como la muda ciudadana, Leibniz como la mónada sin ventanas; para otro psicoanalista es el duelo blanco, para quien sigue es Vas hermeticum, un tal Simmel le gritó: der Fremde; un revolucionario Winnicott la bautizó como conquista psíquica y para los estoicos su primer llamado es la ciudadela interior, pero yo la llamo la traviesa." Nuevamente escuchaba su risa desde las esquinas; su letargo se desvanecía cuando la cerradura sonaba y entraba a mi casa. Su inquietante paseo me recibía sacándome la parka y colgándola por mí en las astas de la entrada. Parecía que tomaba mis manos cuando las refregaba para calentarlas al desabrigarme en la sala vacía y fría; su inútil apariencia no le permitía ejercer el fuego para encender la estufa, pero sí llenar todo el espacio disponible en cuanto me sentara. Su silueta helénica se acomoda a mi lado al servirme el café y rellenar el pan de la once; a veces me imita al comer y queda quieta observá...