Fugitivo

"Quién pueda encontrarme en los laberintos de mi mente, se quedará con lo único que realmente me pertenece, lo único que conservo potente y a salvo, la razón por la que me fugo..."
Correr de los inverosímiles sentimientos era la única solución que tenía. Había prometido esconder la carga efectiva que pesaba sobre el órgano vital que me resiste, que sólo se mantiene por el complicado amor.

Bajo ninguna circunstancia podían mis labios liberar el sentimiento atrapado en mi garganta. Debía mantenerme al margen de su conducta. Sí me sonreía dos veces por minuto, debía sonreírle una vez en una hora. Ante la vista de todos me tenía que camuflar para dar tregua al sentimiento que me invadía los atardeceres, cada vez que me acostaba en mi cama y miraba el mapa de mi vida, escrito en las paredes de esa estancia con tinta invisible.

Si de algo estaba convencido era que las apariencias engañan, pero cuando el fin del ocultador, es diluirse entre el ramaje y la confusión de la percepción en cada mente volátil que acecha al encuentro. Y mi fin no era este. Sólo soy el que soy, no otra cosa que he mostrado, durante todo este tiempo que llevo perdido en esta isla. Aun así, debo mantenerme presto a conservar la calma, corro el riesgo  de desatar una guerra civil, donde ambos bandos se enfrentarían por quedarse con el trofeo de mi subsistencia. Y yo solo e intacto en el medio. Todos intentarían protegerme del otro, pero el alma y aliento estarían divididos en dos.

Por el momento intento no distraerme y pensar en el ahora, no pensar en el amor secuestrador de almas, debo defenderme hasta el próximo ataque, estar a la defensiva será mi especialidad. Pero más allá del plan inicial puesto en mi nacimiento, debo romper las reglas si es que quiero sobrevivir en el mundo en el que todos me han puesto. Todo sería más fácil en este rumbo si me encontrara a otro sobreviviente para compartir lo que se siente ir en contra de las barreras, y luchar por llegar a la montaña más alta jamás explorada por otros amantes en la faz dela tierra.

Yo creo que uno se enamora, cuando hasta los defectos inherentes, que retrasan nuestra huida, perpetúan nuestros ojos y nos indican el camino a la felicidad, porque hasta eso nos enganchan de lo que sentimos y nos rendimos a ellos, porque simplemente le pertenecen. Hasta el momento nunca me he enamorado, no sé lo que siente, desconozco la sensación de flotar cuando toca mis manos, o se detiene el tiempo cuando me mira. Finalmente para enamorarse hay que estar con alguien, y yo perdido y escapando acá, dudo en encontrarlo. Y por el momento, no puedo estar con nadie… no tengo provisiones para sustentar a ambos por la eternidad, pero lo gran y poco que tengo nos servirá para vivir felices durante un día tierno e imperecedero.

Mi triunfo y mi brillo, no son visibles a la vista, a los ordinarios no tengo gracia, no dejo que muchos lo vean, alistado siempre para las estrategias sorpresas espero nunca llegar al mismo punto. Pero de algo si estoy seguro: Quién pueda encontrarme en los laberintos de mi mente, se quedará con lo único que realmente me pertenece, lo único que conservo potente y a salvo, la razón por la que me fugo: Amor.

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