Maktub

"Tal vez mi destino sea sólo poseerte por psique y no por eros."

Había bordeado esta parte de la realidad, el punto del tiempo y el instante de la vida en que te toca hablar con el destino. Interrogantes con respuestas que se van tejiendo, largamente, en pensamientos que se pierden en el ocaso. Todas las culturas, religiones y credos quedan absortos al explicar la paradoja del destino, la predestinación o el juego estratégico empleado por un ser superior desde otro plano.

¿Será que todo estaba dicho ya? ¿Declarado cada respiro, parlamento y emoción en toda circunstancia a vivir? ¿O que nuestras decisiones no sirven de nada porque los sucesos son inevitables? entonces ¿Cómo saber si evitamos o provocamos los eventos de nuestra vida, si ya está predeterminado? ¿Cómo anular el error o sacramentar el acierto? ¿De verdad vencemos o perdemos?

Esto es invitar a las Moiras a comer para descifrar cómo controlar el hilo de la existencia. Es imitar a Cloto al hilar y a Láquesis medir, pero cortarle las manos a Átropos y evitar que corte la hebra. Y qué decir del trágico Akai Ito que no concierne a todos y nos arroja a la marea de la incertidumbre. O el absurdo Karma con la tenacidad de castigar las acciones pasadas cuando incluso no hemos hecho algo vil o ¿multiplica el impacto cuando el delito es errar sin querer?

Sea cual fuere la formulación, el destino y la realidad convergen en el mismo instante. Se cumplen en el acto, se efectúan en el hecho, se manifiestan en el ahora. Hablarte, entonces, resulta frenético e inevitable; porque pensarte ha sido inexorable todo este tiempo, para qué referir el imaginarte aquí buscando tus manos extraviadas. Tal vez mi destino sea sólo poseerte por psique y no por eros. En este mundo donde lo absoluto se origina en la dualidad, lo uno o lo otro, y en conjunción lo convierte en el total, no sabré si mi mayor ganancia ha sido cruzarnos en las líneas paralelas de este hilo. Pero elijo creer; creer en la posibilidad de que ya está escrito lo que ha de suceder, sea venturoso o aciago para ambos, o solo para alguno de nosotros, sucedió teniendo la posibilidad de ello.

Posibilidad o destino, para mí es lo mismo. Y voy por él.


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        Maktub (مكتوب) es una palabra de origen árabe que significa "está escrito" o "estaba escrito". Se utiliza para expresar la creencia de que el destino está predeterminado, sugiriendo que aquello destinado a ocurrir, sucederá, encontrando su manera de manifestarse.

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