"Recolector de Emociones."
"Pero sólo basta con extender mi mano y recogerlos en el estado que sea, acariciando y guardándolos en mi gran y compacto bolsillo izquierdo sobre mi regazo, donde lentamente son transformados y absorbidos por este ente."
Por mis ojos sólo pasaban manos, rayos de intromiradas, cabellos
suscitados por el viento, enigmas en la resolución de colores en cada ropa, la
intensidad de sus voces, el tono del cuello, la forma de caminar, la migración
de aire entre sus cuerpos y el ambiente, la fuerza depositada en tomar las
cosas, todo, tantas diferencias a mí alrededor tenían algo en común: emociones.
Corazones totalmente cargados de puro flujo conmocionado. Y yo, bueno, soy
fuerte cuando logro percibirlos en todo el mundo, es como leer el centro de las
mentes; pueden decir una cosa, pero su corazón reluce otra.
El flujo arterial cada vez aumenta más, al pensar en algo, tocar
cualquier cosa, haciendo que el cordón interno se encime en entender el
atropello de sensaciones y pensamientos que se desata al simplemente vivir.
Condenado me hallo cada vez que encuentro algo nuevo, cada vez que se me ocurre
ver algo o escuchar detrás de la invisibilidad. Raramente el pesimista
elocuente equilibra el choque del espacio dentro de sí, anulando la
ambivalencia emocional.
Todo debe filtrarse, quedarse con lo bueno y desechar lo malo. Pero a
veces no. La tristeza, la rabia, el ahínco, y los mil sentimientos generados a
partir de lo opuesto, son los emblemas que nos permiten apreciar lo bueno de la
vida. Pero no todos le toman importancia necesaria, ya que juegan con sus
mentes e ignoran lo que sienten. Abandonando la esencia migratoria, toman sus
emociones y las botan al suelo para ser pisadas, las lanzan al aire para que
sean llevadas por el hálito o recortadas para esconderlas y deshacerse de ellas
en el peor momento. Sólo necesito un ademán para comenzar a hacer lo que mejor
hago. Un gesto, una mirada, un movimiento, un fruncido, cualquier cosa se
convierte en un aliciente que activa todo mi sistema como un conjunto. Pero sólo
basta con extender mi mano y recogerlos en el estado que sea, acariciando y
guardándolos en mi gran y compacto bolsillo izquierdo sobre mi regazo, donde
lentamente son transformados y absorbidos por este ente.
Yo junto emociones. Las junto para transformar lo que otros seres no
pueden. Cambio emociones antes de ser desechadas. Inevitablemente salen a
través de una mirada afable, palabras unificadoras, un solemne abrazo, una
sonrisa nerviosa, un chiste mal redactado y una presencia tan serena como el aliento
del cielo. No descansaré hasta que haya archivado todas las emociones en mi
memoria, y todos hagan caso a las emociones racionales que doman nuestra
conducta. Y si de algo estoy seguro y que premisa es a mi labor, es que todo
sirve y se siente en la vida.

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Sólo escribe lo que sientes, lo que acabas de leer tiene un valor personal e inmensurable ante ojos humanos.