Las tres marías
Sé que las cosas no son como parecen entre ambos, disimulamos la caricia cuando el público se interpone entre mis manos y tu piel blanca gritando un roce sin querer. Me hierve la sangre cada vez que veo tus fotos en el río o en medio del pasto, la rabia me consume con la realidad a la cual fuimos condenados, pero hemos aprendido a callar lo que el corazón desea y los labios beber. Bueno, al menos ese soy yo en mi lado de la historia.
Es como tener a las tres marías en el pecho: una grita desaforada por la frustración, la otra llora desconsolada y la que falta se aprieta la garganta para consolar a las otras dos.
Porto un corazón que se inflama, se incendia en sus propias cenizas, que cada cierto tiempo vuelve a componer sus latidos, pero al ocaso, se incinera otra vez hasta ser polvo de roble blanco.
No sé qué hacer en el mismo espacio cuando estás presente, es tan fácil la oportunidad, sencillo llegar a ti, sondable tus conversaciones y simple el impulso de iniciar lo que no puede evitarse.
Las silencio mientras camino, les canto mientras la sombras de los árboles nos pasan, las acurruco cuando necesitan desahogarse y hasta las meso en el regazo hasta que pase el efecto del veneno. La primera solloza buscando su sosiego, la siguiente bosteza de la pena, y la última de tanto insistir ya se durmió. Es como tener a las tres marías en el pecho, nadie sabe, nadie se da cuenta, pero a lo invisible es la gana del querer por el llanto del deber. Es tan sencillo hacerlo, tan simple el impulso de iniciar lo que no puede evitarse... pero decido acallar el llanterío que no está y espero no se desate.
Es como tener a las tres marías en el pecho, las tres ligadas por su historia, y juntas hasta que pase lo que tiene que pasar... porque porto uno que se inflama, que se incendia en sus propias cenizas y, al ocaso, se incinera otra vez hasta ser polvo de roble blanco.

Comentarios
Publicar un comentario
Sólo escribe lo que sientes, lo que acabas de leer tiene un valor personal e inmensurable ante ojos humanos.