Río
"En el flujo que divide la tierra, está la vía del arte de dejar ir. Valiente altísimo o insuficiente de aliento, llega el momento de soltar lo que has traído al margen del río."
No me importaba respirar con tal
de llegar al tropel de aguas cayendo por su cajón, tenía una misión que
cumplir, así que quité los indicios del cansancio y los boté a un lado impregnados
de lodo y fango. Me agaché a la altura de la ribera para acariciar el flujo proveniente
desde el esplendor de la cumbre. Di vuelta todos los bolsillos, esparciendo al
sinfín de papeles escritos hacia muchas personas, gran parte de ellas con
indicios a ser desconocidas. El contenido alzado que en ellas se registraba, no
merecía más que ser plegado y oculto entre una eternidad de caras viéndose
entre sí.
Caminé dentro de las paredes
hasta llegar sobre la roca ancha y lisa en el centro de la corriente, donde
doblé las hojas esgrafiadas, convirtiéndolas en uno de los modelos circundantes
en el ancho del cauce; avión para ser leídas por última vez, o en un barco para
hundirse con dignidad en las profundidades del río. ¿Cómo navegar sobre el gafe
tormento siendo tan vulnerable el armazón?, preguntó la brea y el asfalto
recién mezclados, que se verían esparcidos sobre estas hojarascas. Sin más que
pensar, los dejaba huérfanos y tímidos uniéndose lentamente a los brazos del
río. A la distancia y pasados los minutos, un millar de ejemplares volaban por
sus márgenes y flotaban por sus olas, ya de las primeras no tenía rastro y de
mi bolsón aún saludaba una torre más.
Era un momento casi hierático, en
el que abrían los cielos para arrojar fuego del atardecer sobre cada papel
moviéndose en el mismo río que trocaba. Ojala pudiera ver arder cada pedazo de
papel fresco y asfaltado ardiendo sobre el mismo canal que representaba para muchos
sanación y vida… Pero no pasó. No tiene sentido quemar lo que alguna vez fue
dedicado y valorado, en honor al sentimiento que aún guardo no veía ese final
para estas hojas. Creo que es la época de comenzar a escribir sobre hojas verdaderas,
recién caídas o verdes recién cortadas, de hecho los pétalos sirven para rayar,
y esta cantidad de recursos naturales seguirán llegando para los seres que merezcan
este momento porque no quiero apartarlos de esto. El río se llenó de escritos
que fueron desapareciendo en los árboles o despedazados por la velocidad del
cauce, todo se aunó a la pureza del río, volvieron sus aguas a ser argentinas reflejando
al solar de la mañana.
Pero así es esto, redundantemente
todo fluye, todo pasa, en el silencio se decanta y filtra. Sólo se queda contigo lo que retienes, miré el bolsón
junto a un junco y supe lo que debía hacer.
Es extraño recordar. Es temible saber.
Desafortunado permitirlo.

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