Liverpool 🧱
"Cuatro días conmemorando 28 años. Quise narrar lo que significó vivir solo en el gran Liverpool, hacerme saber que aunque no comparta la línea de sangre con muchos, me he ganado un espacio con ellos."
Declinaba el día miércoles con zanjadas de agua y barro a ambos lados de las veredas, llegué a casa congelado con la misión de terminar detalles atrasados y encender la estufa para calentar la casa, mientras colgaba mi abrigo y lanzaba la boina al mesón, escuché a alguien a la puerta, sorpresivamente, eran mis arrendadores sonrientes y emocionados entregándome un empaque con horneados; mi primer saludo y regalo de cumpleaños (un ejemplar ausente hace varios años, que hoy estaba siendo dado por personas que me aprecian con tanta sencillez) - "Para que coma algo bueno al desayuno"- me dijeron. Me explicaron que la tradición de su familia era celebrar el cumpleaños de uno de los suyos por una semana completa, iniciando la tarde anterior. Sonreí con la idea de copiarla para futuras generaciones.
Jueves, 10.
En una mañana fría en que la neblina sepultaba el horizonte llenando cada calle campestre, abrí las ventanas de madrugada para ver cómo en su sórdida oscuridad, se desvanecía mi risa ecuestre: había llegado el día de una manera distinta. Años anteriores mi cumpleaños era como una puñalada latente que simbolizaba una serie de cosas por las cuales no vale la pena enfrentarse a la vida, más hoy, en basta plenitud, me dispuse a conocer las próximas horas. Preparé los huevos a la irlandesa, serví el café amargo con cacao y leí citas de mis libros favoritos, y en el variar de los humores; me retrasé alistando rápido mi salida. La puerta del auto me esperaba abierta por quien en los últimos meses ha asumido la imagen de un padre protector.
Pensé que sería un día normal de trabajo, pero ni en mi mejor sueño, imaginé las sorpresas reparadas. Mis estudiantes de cátedra llegaron a la universidad cargando una torta, cantaron dispares y en sus discursos espontáneos nuevamente Dios me sonreía. El día anterior fui invitado por la familia Walther para almorzar con ellos, me pidieron no llevar nada y qué asombró fue: globos por la casa y la comida preparada por los niños del hogar. Inauguraron una gran pizza, jugo de piña, ensaladas, papas y el postre que cayó con tanta dicha. La noche cayó cosechando una serie de mensajes, saludos y cartas que respondía de vuelta en el tranvías, raudo de camino a casa, llegué a tiempo con la familia Mc Jones, quienes me esperaban con una once del todo especial; un bizcocho sencillo pero alumbrado por una larga vela azul que centellaba mientras me cantaban por tercera vez en el día. Regalos tan humildes pero llenos de dedicación entre dibujos, un turrón y un Hersheys.
Viernes, 11.
El viernes por la tarde sólo significó alegría, quise invitar en una ocasión como esta a la familia Saltggus, quienes merecen mi esfuerzo y cariño en prepararles una once con suma atención, hice el hummus de garbanzo, armé el plato dulce con turrones de higo, chocolates y galletas. Y transcurridas las horas, por cuarta vez en el día me cantaron el cumpleaños. Conversaciones, risas y retos marcaron la noche con una familia que se ha esmerado en cuidar de mí y hacerme saber que aunque no comparta la línea de sangre me he ganado un espacio con ellos.
Sábado, 12.
Al almuerzo del sábado fui invitado por la familia Strauss que me esperaba con mi comida favorita, y en una tarde grata por la alegría de la conversación y juegos de mesa, fui sorprendido nuevamente al levantar la cabeza y ver un pastel de manjar bajo un gran foco encendido, que a falta de vela, animaba a cada uno de ellos para ver mi cara taciturna mientras procesaba el evento. Recibí un canasto tejido con cartón y barniz como obsequio de gran estima. En la cena, fue la familia Leitz quienes me recibieron con una leve garúa y que con una tarta de frutas y té de zanahoria, me demostraron su afecto, lo suyo no son las palabras pero sí acciones como estas.


Comentarios
Publicar un comentario
Sólo escribe lo que sientes, lo que acabas de leer tiene un valor personal e inmensurable ante ojos humanos.