TÜRK
"Con cada año que cumples, la vida se encarga de dividirte y
de reunirte, por más grandes que parezcan las diferencias o profundas las
divisiones, no debes olvidar nunca quién eres, en mi caso sarcástico y
conservador, formal y ocurrente, estructurado y álgidamente espontáneo. A diferencia
del turco integrado que corre por mis venas, sabrás lo apasionado que podría
llegar a ser si tuviera hecha mi elección, sabiendo además que cada momento te
permite una. Al igual que el café türk (☾☆), la esencia del cardomomo y barro
tostado se hallan en el fondo de la fincan, como resultado de algo noblemente
resuelto."
'Las separaciones'. Todo al parecer
está dividido incluso siendo lo mismo. Es la conclusión automática que todo común observador saca al mirar la
extensa división que causa el Bósforo en pleno Estambul. Mientras el sol apenas
entibiaba, el viento parecía congelar, y si no fuera por el día soleado,
pensaría que los arbustos brillaban por tener escarcha sobre sus hojas, sin
embargo, la vida costera te convence de tener a mano un abrigo en el caso ocurrente en el que los límites del mediterráneo dejen pasar las cargadas nubes del Mármara.
Como día de junio particular,
extrañamente lo percibía como una fecha especial-especial, sabiendo que cada
año, los 10's decaen en expectativas. Superior a la celebración, es el momento personal
en que camino por la calle sonriendo porque es mi cumpleaños y
las demás personas me pasan sin saberlo, siendo un día ordinario para los muchos que hoy coincidimos en la orilla. La costanera blanca resplandecía más
con el reflejo del mar sobre muros y pavimentos, y con tal de autoservirme
un café en este breve espacio que he apartado, estoy dispuesto a compartir la calle, la cafetería y hasta mi mesa si se diera la oportunidad. Encendí el fogón con pocas brasas sobre
la mesa entre tanto ubicaba el cezve sobre la llama, lo llené de agua para que lentamente tomara temperatura hasta hervir el café arenado, iniciando así mi segundo pasatiempo favorito en la lista: observar personas. Como seres
humanos, siempre buscamos la diferencia y, por tanto trazamos una división, quizás
el deseo sea separar definitiva e indefinidamente algo que nos molesta o en
caso extremo, algo que amamos. Pero lo hermoso de esto, es llamado
incorruptibilidad, es decir, que ni aún, los agentes de la separación; distancia, tiempo y
lugares, pueden arrebatar la unión de las infinitas partes que cada ser sobre la
tierra posee: esencia, vida, o magia, o poder, llámenlo como quieran... Por esto, tenemos virtudes como defectos, somos fuertes
y algo nos hace débil, podemos sonreír y revolcarnos en la ira, seguimos el buen
consejo o porfiamos en nuestra contra y, al borde de lo diferente, están las
decisiones.
Con el dorso de la cuchara detuve la espuma del café y en una maniobra segura, vertí el contenido fluyendo caliente en el centro de la fincan. Sin dilación el café
pulvorizado caía dentro de la cerámica reteniendo el olor a semilla tostada con cardamomo, agradeciendo a mi bisabuelo por mi media ancestralidad turca corriendo en mi sangre y coalición mental, consolidando lo que todos ven innegablemente sobre mi personalidad: lo conservador
y estructurado, lo simple como también lo detallista, apasionado y tan frío a
la vez, algo serio pero sarcástico. Así como tú, yo y los demás, tenemos dicotomías
tan extremas, que nos hacen merecedores de un galardón por la autenticidad. Incluso
algunos creen que existe una alma gemela o tú gemelo propio no recuerdo bien,
pero sí creo que hay una copia para ti alrededor del globo.
Tomé la fincan con la yema de mis diez dedos y lo dejé dentro del zarf familiar. Del asa plateada soplé un poco la
espuma para beber de la tibia borra sobre la taza, tosí para tragar finos
gramos atrapados en mi garganta y alcanzar agua fría. Bueno, diferente al resto,
igual a los semejantes, existe algo por el cual el centenar de personas
asistirán hoy en la noche a celebrar conmigo un año más de vida, feo o
atractivo, inteligente y torpe, memorión como olvidadizo, han visto en mí una esencia de la que hablo.
Detrás de los lentes de sol ya se veían las lluviosas
nubes conmoviendo a las personas que se abrigaban corriendo bajo los árboles de
la plazoleta, y yo aquí, sentado solo en pleno muelle de piedra. Una, tres, diez,
incontables gotas cayeron sobre la mesa y el suelo precipitando rugentes sobre lo
que era un páramo árido y fresco. De un sorbo acabé con el café y en su final
vi la arena moro, en forma de... de.. algo raro, bueno, Algunos creen que es tu suerte lo
que queda dentro de la fincan, pero ya he demostrado que no todo puede ser escrito,
sólo mírame ahora; sonriendo bajo la lluvia, estropeando todo el grupo
cafetero, yendo en contra del sentido común, proyectando el tiempo para alcanzar
a llegar a casa y preparar lo organizado hace un mes y medio, con el inesperado
propósito de festejar la ocasión. Creo que ahora, soy turco en 2/3, y aún queda costanera para encerrar recuerdos.


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