No sé que hago despierto a esta hora, debería estar durmiendo, pensando, hablando solo como siempre, o mirar la oscuridad de la noche desde este ángulo tras mi ventana. El problema de hoy, es el mismo de siempre. Angustia, pena, fracaso, fortaleza, resistencia, acero. Lamentablemente soy humano, y no vivo de tan sólo miradas, de tus miradas que sólo encuentro de vez en cuando, y mayoritariamente, los miércoles y viernes. Necesito salir, romper cosas, dame cosas más concretas, persígueme si es necesario, hazme vivir. Independientemente de que le este hablando a alguien que no conozca, que hasta no sé quién es, he pensado de forma inconsciente, en que la misma estúpida y maldita excusa de siempre: “No, tu eres muy bueno, mejor seamos amigos”, me ha hecho pensar que entonces, ser tan bueno no sirve para encontrar el amor, sino, para entregarlo. Solo es caso de ver, a personas que dieron su vida por el servicio los otros, persones religiosas, políticos, defensores de la paz, etc. Quiero a alguien que me ame, que yo pueda corresponderle, pero el problema siempre soy yo. Soy incapaz de condenar a alguien a estar con alguien como yo, sólo lean es realmente una personalidad desastrosa. Sé que algún día esto cambiará, pero no se cuando, cómo, dónde, ni con quién, si esto llegase a involucrar a alguien. Momentos como este serían los precisos para encender un cigarro y sentir la nicotina entrar con mi respiración, mientras revise el orden del firmamento. Esto nunca lo haré, pero no sé que se siente hacerlo, y no me causa interés.
¿De verdad, existirá esa persona?, ¿se atreverá?, francamente, ya no me interesa la respuesta. Si esas personas que dedicaron su vida a otros pudieron vivir independientes y morir en reconocimiento, ¿por qué no puedo yo?. Toda mi vida ha sido eso; resistir, tragar, guardar, seguir de pié. Soportar humillaciones, sobrepreocupaciones, detalles pre-natales, tratar de arreglar todo, ordenar como casi un TOC, y ahogarme en un vaso de agua medio vacío, dar más de lo que podía dar siempre, ser desvalorado por todos, y que ahora grande solo les sirvas para exigirte más cosas sin importarlos en lo mas mínimo cómo estás. Y heme aquí, sonriendo todos los días y cada vez que pueda, sentarme en el pasto y mirar el papel gigante de arriba. De hecho ahora que lo pienso, parezco un caballo paseando por las estrechas calles de su pueblo, con antifaces cubriendo sus ojos, sin mirar a nadie y solo mirando su camino, en eso me he convertido, en un desgraciado pesimista amargado que no sabe realmente lo que quiere, y que esta aterrado porque sabe a lo que se arriesga, pero no quiere hacerlo. Pero si desearía que pasara algo.

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